Sueño. "— Perdón — dijo con tono burlón — es que eres tan insignificante que no te vi — sus comentarios siempre hacen que mi determinación despierte y quiera ponerlo en el lugar que le corresponde, el suelo. Sin embargo, al mismo tiempo hace que mi cuerpo tiemble ante su toque, cuando escucho su voz mi piel se eriza y cuando veo esos ojos no puedo evitar ponerme nerviosa... ¿este sentimiento será odio? — No te preocupes siempre supe que aparte de tarado e idiota, eras ciego — conteste con audacia ante su agresión provocando que él me jalé del brazo como es su costumbre para mirarme fijamente. — Tú sí que quieres verme perder los estribos ¿verdad? — pregunto mientras lamia sus labios y su respiración chocaba contra mi cara, aquel gesto me incitaba a besarlo. — Es lo único que te falta.

