VANESSA Mi estancia en la casa de mi mejor amiga se había vuelto lamentable, los primeros días en los que nos dedicamos hacer cosas como ver series, películas, manicura y pedicura fueron divertidos, sin embargo, al quinto día cuando ya no tuvimos nada más que hacer fue inevitable que mi mente volviera a recordar lo que la atormenta. Miraba a través de la ventana a la gente pasar, me encontraba sentada en el pie de cama que Elena había colocada justo ahí para poder tomar un chocolate caliente mientras uno observa la decadencia del mundo y vaya que era inspirador. Los recuerdos vinieron a mi sin poder evitarlo. — Dime, ¿Cuáles fueron los chicos con los cuales sentiste que podían ser algo más que un juego, si ellos no fueran unos idiotas? — pregunto, últimamente no se cansaba de querer in

