Añoranza. Esta sin duda es la palabra que me define desde que tuve que partir. Todavía siento el olor de mi hembra, pero sé que pronto se irá y sólo el pensamiento de no tener al menos su olor en mí me deja más que angustiado. Realmente espero que esta misión no dure más de dos días como máximo, porque si no, vamos a tener al maldito macho completamente loco y descontrolado por su hembra; y no dudo que esto sucederá más rápido de lo imaginado. En este momento, los cuatro estamos corriendo en nuestra forma de lobo dentro del bosque, tratando de olfatear el olor del infeliz que causó todo esto. Ah, cuando ponga las manos en ese desgraciado... Huelo un árbol tratando de sentir algún olor diferente, no encuentro nada, miro al suelo buscando marcas de huellas, pero nuevamente no encuentro

