23

544 Palabras

Pasamos horas charlando y riendo, como si el tiempo se hubiera detenido. Era increíble cómo Gabriel podía hacerme sentir tan cómoda y apoyada. No importaba lo que pasara en nuestras vidas, nuestra amistad siempre se mantenía sólida. Mientras el sol comenzaba a ponerse en el horizonte, seguimos disfrutando de nuestra tarde juntos. La amistad entre Gabriel y yo era un regalo invaluable, y cada día que pasaba, agradecía por tenerlo en mi vida. La tarde se desvanecía y la luna comenzaba a asomarse en el cielo. Gabriel y yo continuábamos en nuestra cafetería favorita, disfrutando de la brisa fresca que soplaba. Nuestra conversación seguía siendo animada, y de vez en cuando intercambiábamos miradas cómplices. —Sabes, Victoria, siempre he pensado que tienes una risa contagiosa. Cada vez que te

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR