Sintiendo el apretón en mi pierna a través de su ancha mano, llamo a mi madre en espera a que me responda. Es la primera llamada que le estoy haciendo y tampoco pretendo hacerle otra después de esta para no preocuparla. Ella verá mi llamada perdida y me la devolverá en cuanto esté desocupada y es ahí donde yo aprovecharé para preguntarle a qué hora regresará a la ciudad y si es seguro que será el viernes por la noche. Tengo tanto que hacer, tanto que conversar con ella, que no sé cómo haré cuando la tenga al frente. Chris no dudará en decirle que conoció a su papá, que está con nosotros dos y que, para colmo, se la ha pasado en el departamento. Mi mamá me ama, respeta mis decisiones, pero sé que Cedric no es en este momento santo de su devoción. Claro, ella no conoce la verdad, no sabe lo

