Muevo lentamente la cuchara dentro de mi taza para endulzar mi café mientras me quedo con mi vista en el infinito y más allá, recordando lo que Cedric le respondió a Aarón. «¿Cómo se le ocurre?» Sé que me ordenó eliminar el número, lo cual, sinceramente, me parece totalmente innecesario. Yo sé darme mi lugar, yo sé darme a respetar. Así como yo tenía muchos días sin conversar con Aarón. No sé dónde está, no sé si volvió a Europa, si se quedó en Nueva York. No sé absolutamente nada por qué no hablo con él, y con respecto a borrar el número, simplemente se me olvidó. «Sí, se me olvidó y eso a él no le importará porque sus celos no lo dejarán pensar con claridad» Aarón solo me saludó preguntándome cómo estaba, y sí, también me dijo en otro mensaje “Te extraño, quiero verte”. Y sé muy bien

