—Chris, cariño… —llamo su atención, sintiendo cómo los latidos de mi corazón comienzan a golpear con fuerza mi pecho—. Hay algo importante que te tenemos que decir. —¿Algo malo, mami? Niego con el nudo en mi garganta, sintiendo el escozor en mis ojos. —Es algo bueno, muy bueno… Sus ojos verdes van de mi rostro, al de Cedric. Frunce su frente, intenta reírse sin dejar de acariciar a Loky, pero no deja de mirarnos fijamente con sumo interés. Miro a Cedric y noto como aprieta su mandíbula, pero no voltea a verme, en cambio, le estrecha su mano a nuestro pequeño quien la mira confundido al igual que yo. —Hola, Christopher, mi nombre es Cedric Reed. —Eso ya lo sé, señor. Usted es el jefe de mi mami. Cedric no baja su mano y mi hijo, siendo un educado, se la estrecha, pero aun sin compre

