Mia se levanta temprano para hacerme el desayuno, bajo después de lavarme la cara, ella me sonríe amplio y se cuelga de mí como un monito, así se ha levantado las últimas semanas, cariñosa, amable, el viaje a Ámsterdam está previsto para dentro de una semana y estar nerviosa la hace estar cariñosa, ser atenta y preocuparse por mi salud. Tal vez porque tiene miedo de preocuparse por su propia vida ahora que es parte de un sistema que califica entre mejores y peores bailarines. Me alegra que se preocupe por mí, pero no cuando lo hace para distraerse, necesito ser su centro de atención como lo era antes, como cuando todo lo que hacía, aunque hubiera sido un imbécil le afectaba, y no quiero decir que la quiero ver llorar por mí otra vez, pero necesito sentirme como me sentía antes, completamen

