ISABELLA —¿Estoy guapa?—, le pregunto a mi mejor amiga, que está sentada en mi cama comiendo una bolsa de palomitas. Me miré en el espejo largo que colgaba de la pared, mi cabello rubio miel estaba bien peinado. Llevaba una sudadera con capucha beige y unos pantalones cargo porque los colores combinaban con mis ojos dorados y mi cabello claro. —¡Pareces el sol en el cielo! ¡Pareces miel!—, Irlanda intentó ser poética, ya iba vestida con una sudadera oscura con capucha y unos pantalones negros, parecía emo y probablemente se sentía emo. —¿Miel? ¿Te refieres a lo que se echa en el té? —Sí, ¡eres tan brillante, como un destello de luz!—, bromea Irlanda y yo le doy un golpe en el hombro. Después de conseguir el número de Neri, la llamé y le dije que quería verla en la fiesta. Por eso I

