Cuando llegamos a la entrada de la casa de Sherry podías apreciar lo bonito y decorado que tenía la entrada, en el porche hay dos sillas mecedoras de madera y una pequeña mesilla blanca, nada más entrar veías al fondo la cocina y a mi derecha un salón lleno de fotos y decoraciones antiguas, aunque es una casa pequeña es bonita y acogedora y te hace sentir cómoda. Yo no sabía qué hacer ni como hablarle, así que ella se adelantó antes de que yo dijera nada. - Annie, sígueme al cuarto, no seas tímida –me hace señal de que la siga. - Si –digo tímidamente. - Este era el cuarto de Hanna, pero como se marchó pues ahora está libre, puedes dejar tus cosas ahí –me señala la cómoda blanca. - Muchas gracias, Sherry, espero que mañana encuentre un lugar en do

