La luz clara de la mañana se asomaba por la ventana posándose en mi rostro, una cálida y suave mano acariciaba mi rostro, abrí mis ojos para ver una silueta sentada a mi lado, Max estaba ya vestido y tenía una gran sonrisa pintada, yo había dormido tan bien que me sentía con energía, esa cama era demasiado cómoda. - Buenos días –me dice aun acariciando mi cara. – Hay que levantarse, nos espera un gran día. - ¿Qué planes tenemos? - Ya lo verás –se para y me besa la frente. – Te espero en el jardín para desayunar. - Vale. Cinco minutos más en la cama y me levanté para coger mi maleta, aún no había sacado ninguna ropa y temía que algo se hubiera arrugado, como hacía frío opte por algo muy sencillo, una falda larga en beige y un jersey de lana en el mismo c

