Estaba teniendo un sueño magnífico en el que me encontraba en la playa tirada en la arena tomando el sol y disfrutando de la suave brisa, pero lo que no me esperaba era tener que levantarme por los ruidos de mi teléfono que no paraba de sonar y cuando intentaba abrir un poco los ojos me di cuenta de que tenía veinte llamadas y cincuenta mensajes, tenía tanto sueño que me volví a acostar poniéndome la almohada en la cara. Tamy abrió la puerta de mi habitación casi chillando, parecía histérica, abrió las cortinas de la ventana y la luz de la calle casi me deja ciega, en su mano tenía una revista por lo que deduje del corazón, las odiaba porque siempre sacaban cosas a la luz que no son. Hice el esfuerzo de escuchar lo que decía, pero estaba tan adormilada que no entendía bien sus palabras, si

