Prólogo como comenzó todo
Es un día fatídico para las chicas Ocampo, sus padres acaban de morir en un accidente de tránsito nada claro. Sus únicos familiares son unos tíos que viven en Buenos Aires, ellas son del interior del país, San Juan, una provincia tranquila y muy bella, su lugar en el mundo, donde tienen a sus amigos de toda la vida, bueno al menos Alma, ya que su pequeña hermana solo cuenta con seis meses de edad. Ese día hipotéticamente toda la familia debía ir de viaje a la provincia vecina de Mendoza, pero a último momento sus padres deciden dejarlas con sus amigos del alma los Fonteveccia,unos adorables viejitos que viven en el mismo barrio privado que ellos y hacen las veces de abuelos adoptivos de las niñas.
Los señores Fonteveccia deciden quedarse con las niñas pero por ley al tener familia de sangre la justicia no le permite cuidar a las niñas.
Mi querida yaya!!- llora desconsolada la niña- no dejes que nos lleven!!
Abuelito querido por favor no dejes que nos lleven-suplica la dulce Alma llorando desesperada.
- MI HERMOSA NIÑA!!-lloran desconsolados ambos viejitos- tratamos de hacer todo lo posible por quedarnos con ustedes, pero desgraciadamente sus tíos las reclamaron y nos negaron la posibilidad de hacernos cargo de ustedes.
El interés de los tíos de Alma y Victoria es la de quedarse con todo el dinero y las propiedades de los padres de las chicas, ellos son los dueños de varias constructoras en el interior del país además de ser dueños de tres de los más prestigiosos colegios privados del país. A pesar de la cantidad de dinero de sus padres las niñas eran criadas de manera muy austera ya que su padre, julio Ocampo no quería que sus hijas, se parecieran a su hermana, que fue muy mimada por sus padres y hoy en día es una mujer superficial y mala persona, solo le interesa el dinero y obtener lo que se le antoja, además de haber contraído matrimonio en contra de la voluntad de sus fallecidos padres con un hombre de vida dudosa.
Sus tíos acuden luego de casi seis meses de la muerte de sus padres a buscarlas.
-Vamos, mocosas, que no tenemos todo el día!!- dice aquella mujer extraña a ellas.
- no!! Nos quedaremos con nuestro abue y nuestra yaya!!- dice Alma aferrándose a los brazos de los viejitos.
- mira pequeña infeliz o vienes con nosotros o te dejamos y nos llevamos solo a tu maldita hermanita!! Ni creas que me agrada tanto tener que criar a las niñas mimadas de mi hermano!!
- si no le interesa señora, porque no nos deja a las niñas?? –llora Alexandra la” yaya” de las niñas.
- si malditos viejos, ya dijeron “nos quedamos con las mocosas y todo el dinero de los padres” si como no, ese dinero me pertenece, los malditos enfermos de mis padres me lo quitaron ahora todo volverá a ser mío- con odio en los ojos dice Lucrecia.