Benjamin Domingo, tercer día tras mi ruptura con Aysel. Estado emocional: hecho mierda. “El amor nunca tiene razones y la falta de amor tampoco. Todo son milagros”. No sé de quién era esa cita ni dónde la había escuchado, pero describía a la perfección mi ruptura con Aysel. Yo la amaba, ella a mí no; el asunto era sencillo en realidad. Por eso ella no me tenía confianza pese a que nunca le había dado motivos. Si me hubiera querido, hubiese buscado la forma de superar los problemas, pero no; la primera vez que las cosas se habían puesto difíciles, me había dado la patada. Aunque era inútil darle vueltas a la discusión, pensando qué habría podido decir o hacer diferente, no podía evitarlo. No había minuto en que no me acordara de Aysel, en que no la extrañara, en que no me desesperara por

