El resto de la mañana se nos pasó retomando el trabajo que Matilda había dejado en pausa. No era mucho, así que, estaba agradecida con la tal Matilda por haber dejado todo ordenado hasta su último día en la oficina. Solo debía poner al día la semana anterior y estos dos días, y con eso estaba lista para comenzar de cero mi trabajo. Debía reconocer que el trabajo en sí no tenía mucha complejidad, pero lo que jamás se me debía pasar, eran los horarios de Derick. Eso era primordial. ¡Ah! Y debía llegar cinco minutos antes que él todos los días y a todos lados. Generalmente era puntual, así que, eso no supondría ningún problema para mí. A la hora de almuerzo, Derick me invitó a comer. Al principio dudé en aceptar y se lo dije con toda la personalidad que me caracterizaba desde que tenía uso d

