Capítulo 6. El doctor Brain ―Bien, doctor Brain, le agradecemos que nos haya podido hacer un hueco en su agenda ―dijo Marta entrando por la puerta de su despacho. ―Me habían dicho que era urgente, y prefería citarles en mi consulta, así les puedo enseñar los expedientes de mis pacientes si es necesario. ―Sólo queremos saber el de Liam ―afirmó Marta mientras miraba el estante de objetos médicos antiguos que tenía a modo de pequeño museo en una vitrina. A decir verdad, no eran demasiados, pero sí parecía que tuviesen, como cien años o más, por supuesto ninguno era de uso diario, ya que se les veía descascarillados algunos, y de un color casi verdoso otros; pero todos parecían ser importantes, por lo menos para ese doctor, ya que ocupaban la parte central del mueble. ―¿Por qué el de él?,

