Capítulo 7. Vuelo a Johannesburgo Todavía recuerdo la de horas que pasamos en aquel avión, que casi parecía una lata de sardinas. No sé cómo Jenaro aguantó tantas horas sentado, porque a mí se me hicieron interminables, pero cuando se lo comenté me dijo. ―¡No es el viaje más largo que hemos hecho!, son sólo 12 horas de vuelo. ―¡Sólo!, ¿es que te parecen pocas? ―dije protestando. ―No, me refiero que a Canadá nos salieron como 9 horas, pero a Australia, entre unas cosas y otras fueron casi 24 horas. ―No me hables de ese viaje, ¡en mi vida lo vuelvo a repetir!, y la de problemas que tuvimos en el aeropuerto de Inglaterra, que casi no te dejan embarcar. ―¡Es verdad! ―dijo Jenaro―, y todo porque faltaba mi segundo apellido en la reserva, y eso que le presenté el visado en orden, pero a pe

