Cuando terminé de comer merodeé un rato por la casa la cual era muy grande y en donde me perdí varias veces. Cuando me puedo, me dirijo a mi habitación y me tumbo en la cama a escuchar música con los cascos. Poco después me entró sueño así que me puse el pijama y me dormí.
***
-Señorita, hay un joven preguntado por usted-Me sacudió María. Mierda, había olvidado por completo el trabajo. Rápidamente me cambié los pantalones y me dejé el jersey que no parecía pijama, cogí la mochila y bajé. En lo que parecía la sala de estar se encontraba Bradley dándome la espalda. Seguía a la misma ropa que en el instituto, unos jeans negros, una chaqueta de cuero y una camiseta blanca. En la mano llevaba un casco de moto por lo que supuse que ese era su transporte.
-Bonita casa-Posó los ojos en mí. Simplemente sonreí y me senté en la silla seguida de él.
-Toma, ves empezando. Yo iré por mi portátil por si necesitamos ayuda -Le dije levantándome. Sin esperar respuesta me dirigí a mi habitación. Recordaba haber visto un ordenador antes. Y como pensaba allí estaba, en mi escritorio. Apresurada, lo cogí y volví a bajar. Para mi sorpresa, Bradley ya estaba respondiendo preguntas. Esto iba a resultar más fácil de lo pensado. Con una sonrisa y en silencio, y empecé a responder preguntas.
Estuvimos todo el rato en silencio, compartiendo de vez pocas palabras relacionadas con el trabajo, pero nuestros diálogos no pasaban de diez palabras. No por mi parte estaba claro. Hemos intentado entablar conversación un par de veces para romper el silencio incómodo que se había formado, pero el no parecía muy dispuesto a entablar ningún tipo de conversación conmigo así que terminé dándome por vencida.
En un momento de nuestro gran incómodo silencio sonó un teléfono anunciando lo que parecía ser una llamada. No podría ser el mio ya que estaba en mi habitación muerta. Así que solo podría ser Bradley.
-¿Que pasa ahora? -Preguntó descolgando el teléfono sin molestarse en contestar. Maleducado- Oh vamos solo las tenias de cuidar unas horas ...- Se quejó sonando molesto aun que me tocó la forma en que lo dijo.-está bien voy para allá-Habló después de unos segundos. Suspirando, colgó el teléfono y me miró.-Me tengo que ir princesa-Dijo levantándose.
-Me llamo Lía-Le dije sintiendo como los colores subían a mi cara.
-No te he preguntado el nombre.-Sonrió e lado.
-¿Y cuando acabaremos el trabajo? -Dije incómoda. No me gustaba nada ni su forma de ser ni la forma en que me afecta pero no me estaba jugando la nota.
-Mañana en mi casa-Más bien. Ni siquiera me molesté en discutirlo, seguramente hubiese sido una pérdida de tiempo.
-No se donde vives-Le dije intentando sonar la molestia que empezaba a causarme su forma de ser.
-Espérame a la salida-Sentenció y sin esperar respuesta e incluso sin despedirse, desapareció por la puerta de salida..
Rodando los ojos por su mala educación, decidí llamar a mi nueva amiga. Tal vez ella había tenido más suerte con su compañero.
-Hola-Saludó ella contenta.
-¿Qué tal con Matt?-Pregunté curiosa
-Hola Lía, ¿que tal? ¿bien? porque yo si..-Se respondió ella haciéndome reír.
-Oh vamos, nos hemos visto hace pocas horas-Me quejé de broma haciéndola reír.
-Me ha ido muy bien en realidad no parece tan mala persona pero no creo que ha fijado en mi.-Susurró lo último con un tono que deduje era de tristeza.
-Tiempo al tiempo Ari. No podías esperar que cuando te viera te declarara su amor, porque siento decirte esto, pero tal vez ni siquiera sabía que existías.
-Gracias Lía. Me has ayudado mucho-Dijo con notable ironía.-Pero supongo que tienes razón. Bueno, no quiero pensar en ello ahora. Me voy a cenar, nos vemos mañana-Se despidió.
-Está bien, huye cobarde.-Susurré rodando los ojos.
-Lo he oído-Gritó de la otra línea y colgó. Riendo bajé a la cocina en dónde encontré a María sirviendo lo que supuse era mi cena.
-Hola María-La saludé sentándome.
-Buenas noches señorita Lía-Me saludó sonriendo.
-¿Que hay para cenar María?-Pregunté hambrienta.
-Lasagna, ¿te gusta verdad?- Yo asentí con entusiasmo haciéndola reír. La lasagna era mi plato favorito.
-¿Quien era ese muchacho?-Preguntó-No hace falta que me respondas si no quieres, no quiero andar de chismosa-Se retractó avergonzada.
-Oh tranquila, no hay problema. Es solo una compañero de clase, teníamos un trabajo juntos y ya está. Por cierto mañana llegaré tarde, iré con el hacer el trabajo-Ella asintió con una sonrisa.
-Es muy guapo-Comentó ella girándose hacia el lavavajillas.
-Lo es-Admití- Pero eso no le quita lo maleducado e imbécil-Gruñí
-¿Típico chico malo?-Me miró por encima del hombro
-Por los rumores, es parece. Y aunque me han advertido que me mantenga alejada de él y sus migos, tiene algo que me causa curiosidad...-Murmuré
-Ten cuidado no te vayas a meter en problemas-Me advirtió cerrando el lavavajillas.
-Eso espero. Eso espero-Murmuré por lo bajo.
Cuando terminé de cenar me fui a mi habitación. Estaba muy cansada, pero sabía de sobra que no no me levantaría pronto para ducharme así que decidí tomar un corto baño. Cuando salí, me puse el pijama, me sequé el pelo y me tiré en la cama. Cuando ya estaba apunto de dormirme sonó un mensaje de w******p. Era de Ari.
"Mañana vienes conmigo a la escuela, sino el camino se me hace largo, por favor :("
"Está bien, nos vemos mañana" les respondí y sin esperar respuesta bloqueé el móvil y me dormí.