Sobre mi mesa está la carta de Ángel aún sin abrir. La observo, la sopeso. Es un sobre grande y además de una carta, parece llevar algo más. De una vez por todas decido abrirla. Dentro encuentro otro sobre, en él pone "Clara" y una carta dirigida a mí y sin más comienzo a leer.
Hola Juan Ángel:
Que tal va todo amigo?
Sin duda, si estás leyendo mi carta es porque ya no estoy y además... llevaba razón.
Te preguntarás el por qué de esta carta y por qué he puesto condiciones, pues muy sencillo. Dentro del sobre hay una carta para nuestra Clara. Debes entregársela. pero me gustaría que para ello, la llevaras al mirador que tanto le gusta. Siempre le ha gustado ir allí para pensar, para tomar decisiones.... allí siempre encuentra paz y esa paz es la que necesita para dejar el pasado atrás.
Antes e dicho "nuestra Clara" , verdad? Pues supongo, que por mi enfermedad, he notado detalles que a menudo, se nos escapan en la vida diaria, miradas, sonrisas, detalles, preocupaciones... Se que sientes algo por Clara, cómo sé que a ella tampoco le eres indiferente.
Estoy seguro que hubiera disfrutado de lo lindo, lo creas o no, viendo algo que jamás pensé: a tí, luchando contigo mismo, tratando de aceptar que te has enamorado de ella.
No te sientas mal, el verdadero amor llega en su justo momento, y no lo podemos controlar. Yo he sido muy, muy feliz, amigo. He "VIVIDO" y la vida me ha recompensado con su amor y con unos hijos maravillosos. Mi familia, mis amigos y sobretodo tú, habéis contribuido a ello.
Por qué puse una condición? Porque quizá me equivoqué y tus sentimientos por Clara no existen. Por eso decidí, que fuera el tiempo el que respondiera por mí.
Sabes amigo? Nunca te fui del todo sincero, hay algo que nunca te conté, aún hoy no sé el motivo.
El destino se ha empeñado siempre en juntaros a ti y a Clara, una y otra vez, sin tan siquiera daros cuenta. A lo largo de estos años, han ido surgiendo anécdotas, recuerdos... y nunca os dije nada. Pues bien, llegó el momento.
Recuerdas cuando tu madre nos contaba, que de pequeño en el parque, siempre le tirabas de la trenzas a una niña para llamar su atención? Tu madre dejó de llevarnos a ese parque. Pues esa amigo, era Clara.
Recuerdas en aquella excursión,cuando ayudaste a aquella niña que cayó por las escaleras, a la que no conocías, tan sólo porque no podías verla llorar? Si,esa también era ella.
En el instituto, hubo una semana en la que yo me puse enfermo , vinieron visitas de otros centros y te enamoraste de una chica solamente por su sonrisa. Le regalaste una pulsera con su nombre y no la volviste a ver. Pues acertaste, también era Clara.
En aquella visita a tus padres,en la que terminaste en el hospital por una luxación, consolaste a una mujer, tenían que echarle unos puntos en la barbilla y le daban miedo las agujas. Dijiste que tenía la mirada más bonita que habías visto jamás. Pues pregúntale a Clara por su cicatriz.
Recuerdas aquella otra visita, en la que por ir pensando en tus problemas, por pocas atropellas a una madre y a su bebé? Acertaste, esas eran nuestras chicas.
A todo esto, hay que añadirle vuestro encuentro en el hospital, ese al que ninguno le disteis importancia.
Cómo ves, el destino ha jugado sus cartas y aquél día, cerca del mirador, os presentó al fin. Crees que no me di cuenta cómo la miraste? Pero no comprendí, Clara no te conocía, comprendí, cuando Robert me contó vuestro encuentro, recordé el día que te conté sobre mi enfermedad, vi como Clara te miro y como le sonreíste, ese día te reconoció, verdad?
Cuidalá..., cuidalá a ella y a mis hijos, te entrego mi mayor tesoro, se que a tu lado serán felices y por favor, no permitas jamás que dejen de sonreír.
Te quiero amigo. Hasta siempre.
Ángel.