Capítulo 22: El Sacrificio de la Inocencia El claro de entrenamiento, ahora un santuario de sudor y determinación, se había convertido en el segundo hogar de Grey. La revelación pública de sus poderes y la palpable división de la manada la impulsaban con una determinación férrea. Sabía que la seguridad de Ethan, la de Matthew, y la de toda la manada, dependían de que ella dominara el caos que residía en su interior. El entrenamiento era brutal, un torbellino de frustración y agotamiento. Luchaba por controlar la dualidad de ninfa y cazadora, dos fuerzas poderosas que a menudo chocaban dentro de ella. El miedo al descontrol era una sombra constante; temía herir a alguien, que sus poderes se desbordaran de forma catastrófica, o que la consumieran por completo. Matthew y su padre, Alex, la

