Capítulo 14: Ecos de la Furia El aire de la mañana, que debería haber sido fresco y purificador, se sentía denso y cargado con los ecos de la furia. Grey corría, no con la desesperación de una huida, sino con la urgencia de quien busca un respiro, un espacio donde el torbellino de emociones pudiera disiparse. La mansión de Matthew, con sus muros imponentes y sus secretos recién descubiertos, quedaba atrás, un punto cada vez más pequeño en el horizonte. La rabia por la humillación de Lexi, esa víbora rubia que había osado arrojarle agua helada y llamarla —mujerzuela—, ardía en su pecho. Pero más allá de la ira, había una confusión que la carcomía, un laberinto de sus propias reacciones. ¿Celos? ¿Por qué sentía celos al imaginar a Matthew con otras mujeres, cuando apenas lo conocía, cuando

