Capítulo 16: El Regreso y las Sombras Crecientes El aire del bosque, que al principio había sido un bálsamo para la furia de Grey, ahora se sentía cargado con la electricidad de sus propias emociones desatadas. Corría, no con la desesperación de una huida, sino con la urgencia de quien busca un respiro, un espacio donde el torbellino de emociones pudiera disiparse. La humillación de Lexi, esa víbora rubia que había osado arrojarle agua helada y llamarla —mujerzuela—, ardía en su pecho como una brasa incandescente. Pero más allá de la ira, un laberinto de sus propias reacciones la carcomía. ¿Celos? ¿Por qué sentía celos al imaginar a Matthew con otras mujeres, cuando apenas lo conocía, cuando su encuentro había sido tan caótico y, sin embargo, tan intensamente correcto? La atracción incont

