De pronto sentí que me quedaba sin aire en los pulmones, mis entrañas exigían un inhalo de oxígeno para el sistema. Yo, Diana Crysler hubiera decidido arrojarme desde un décimo piso hacia el vacío, en medio de una tormenta y a mitad de la noche, sin embargo lo más cercano a eso podría ser abrir mis brazos con algún trozo de cristal que en el suelo había. >. No dije nada más, sólo sabía que el mundo se me derrumbaba encima en gruesos bloques repletos de punzas, no tenía ganas de llorar, sólo sentía esa maldita opresión en el pecho que amenazaba con hacerme desmayar. —Dije que Tommy Walter no era una buena persona —escuché apenas musitar la voz de Josephine, lo necesario para no acelerar mi conmoción. En aquel video aparecía yo, desnuda, con aspecto lelo y débi

