Al día siguiente había decidido confiar en la sugerencia de la psicóloga, por el bien de mi salud mental, ya que por alguna razón creía que si no aclaraba dudas terminaría en un manicomio tarde o temprano. La doctora a cargo de hacerme la prueba extrajo un poco de sangre de mi brazo. Sólo debía esperar algunas tres horas para que los resultados estuvieran listos. Luego de pagar decidí salir de allí a comprar algo para hidratarme, buscando en mi memoria alguna vez en la que hubiera decidido probar drogas, pero no, no conseguía nada, nunca había probado drogas distintas a la nicotina o al café… y al somnífero aquella vez del insomnio, la única vez. Pero algo podría estar pasando sin yo darme cuenta, sacudí la cabeza >, pensé. Compré un Nestea en un restaurante ch

