Un fuerte dolor en repetidas puntadas palpitantes me consumía la cabeza, encontraba difícil respirar o abrir mis pesados párpados, sentía frío, un inclemente frío que calaba en mi piel hasta llegar a mis huesos después de haber tocado cada uno de mis nervios. Al principio no recordaba nada, pero luego las imágenes llegaban a mi memoria como informaciones tardías, no por eso dejé de sentirme desorientada. Fui abriendo los ojos en una lucha casi infinita por no caer de nuevo en la inconsciencia, entonces me descubrí en aquel raro lugar, comenzaba a entender ahora el motivo del ardiente dolor en mis muñecas, brazos y axilas, por no dar mucho detalle de las mil interrogantes que aparecieron en mi cabeza al verme vestida únicamente con mi negra ropa interior que consistía en un cach

