Tomé asiento en la primera fila de sillas que estaban dentro de aquel salón inmenso, las personas seguían en sus asuntos y nadie se detenía a mirarnos con ojos curiosos. —Mejor espera aquí un minutillo mientras vamos y regresamos —propuso Joss, yo asentí con una forzada media sonrisa de entretenimiento. Mi madre parecía no querer despegarse de mí, pero asentí, dándole a entender que todo estaría bien. Ambas miraron a GianPaolo (ignorando la presencia de Robert) y le hicieron un ademán de que no se despegara de mi lado. Luego las vi alejarse. —Todo irá bien —habló Gian tomando asiento a un lado mío, no levanté la mirada, sólo me sumí en una meditación—. Ya verás que todo marchará mejor, esto no es más que un mal sueño del que pronto despertarás.

