Aurora permaneció frente a la ventana, las rosas en sus manos, observando las luces de la ciudad como si pudieran ofrecerle alguna respuesta. La brisa suave acariciaba su rostro, pero su mente seguía llena de preguntas. La incertidumbre sobre Dante, sobre su futuro juntos, seguía nublando su corazón. ¿Era el amor suficiente para superar todo lo que había descubierto? ¿Podría perdonar las sombras de su pasado? Sabía que necesitaba respuestas, pero también temía lo que podría descubrir. Con un suspiro profundo, dejó las rosas sobre la mesa, junto al pastel. Volvió a sentarse en el sillón, abrazando sus piernas contra su pecho, tratando de encontrar algo de consuelo en la quietud de la noche. Mañana, todo cambiaría. Mañana hablaría con Dante, confrontaría todo lo que había guardado en su int

