Zoe abrió sus ojos levemente, pero de una manera notable. De un momento a otro empezó a reírse. —Lo sabía —habló segura. Mi interior se revolvió, ¿lo sabía? —¿De verdad? —le cuestioné bastante nervioso y confundido. —Por supuesto —se tumbó en su sofá. Me quedé en silencio esperando a que me explicara qué era lo que sabía. —No era posible que conociera a un chico tan guapo después de haber sufrido un ataque sobrenatural —entonces recordé el día en que decidí que ella podría verme—. Es obvio que sigo desmayada y todo lo estoy teniendo en mi cabeza. Sonrió triunfante. Suspire frustrado. —No, Zoe, hablo en serió. Me acerqué lentamente a ella, quien por suerte no se alejó de mí. —Todo esto es real —le hablé despacio, casi en un susurro. La son

