Alonzo Las últimas horas fueron terroríficas para mi, había estado a punto de perder la vida de Lia, Sofía, Angelo e incluso la mía propia, así que no era ilógico que hiciera lo posible por mantenerlos a todos a salvo. Sin importar que para hacerlo tuviera que recurrir al matrimonio. –Cásate conmigo. La proposición se escapó de mi boca como si fuese inevitable e insostenible por mi lengua. Lo que creí sería sencillo se volvió lo más complicado del mundo, sobre todo por los ojos heridos de Lía y el visible descontento que empleó al rechazarme. –No. –¿Por qué no? –cuestioné más sorprendido que ofendido, la frustración empezó a ser parte de mis emociones cuando mi corazón empezó a latir de… ¿Dolor?– –¿Por qué? –repitió como si fuese un chiste de mal gusto– ¿Si quiera estás enamorad

