Tess. —¡Deja que se vaya, Tess, vuelve aquí! Los gritos de Nate solo me provocan más rabia de la que antes tenía. Este maldito hijo de puta no se cansa de joderme la vida y eso me pone de malas porque a fin de cuentas, de todo lo que Drax dijo, tiene razón. Cuando Nate me besó, además de quedarme tildada porque no sabía cómo responde, en cierto modo también me quedé para esperar a sentir algo, al menos una pequeña chispa de lo que solía sentir, cosa que jamás llegó, pero tiene razón. No lo alejé demasiado rápido, no le dí el lugar que merece, después de pedir exactamente lo mismo. Enfurecida conmigo misma, con el hijo de perra de mi ex y también con la mierda que me toca pasar, camino de regreso al estacionamiento donde el valet me entrega las llaves del coche de Drax. Incluso m

