... Logramos salir justo a tiempo de la propiedad de lo familia. Lo siguiente que pasaría, sería convocar una reunión con los cappi de las demás organizaciones. Sin Giorgio, sin Vitto y al parecer sin Fernando Romano, alguien debía tomar el mando de la mafia Italiana y convertirse en el Capo di tutti capi. Mi propuesta: Alessandro. Sin embargo, no era lo que más me preocupaba en ese momento. Lo que más me preocupaba era la cara de mi guapo señor "B". En todo el camino no dijo una sola palabra. Sin embargo, de vez en cuando miraba por el retrovisor con bastante seriedad. No sabría decir si a los autos que nos seguían detrás, a Lenin y Vane, o a Mía, la cual parecía ir igual de meditabunda. Podían ser ideas mías, o de verdad estaba extraño. Tiré de la puertas apenas llegamos. V

