HARRY Semanas después… Aún sigo recordando las últimas palabras de Anya, la seguridad con la que habló, su mirada retadora, todo su ser estaba impregnado por algo que no supe reconocer. Además, ese olor, ese maldito olor, es otra cosa que hasta el día de hoy no me puedo sacar de la cabeza. También recuerdo el rostro de mi padre al sacarme de la comisaría. Su semblante serio no presagiaba nada bueno y por supuesto me esperé lo peor de él. Tuvo que pagar una cantidad bastante considerable para que me dejaran libre. Además, los policías que me trajeron le dijeron que me encontraba con alguna sustancia en el cuerpo y eso solo era el inicio. Él no tenía ni idea de lo que había tratado de hacerle a Anya, y al parecer, para cuando él llegó, una denuncia en mi contra por tratar de propasarme c

