LISA No esperaba encontrarme a Anthony en este lugar, mucho menos junto a Anya, no es que dude de mi esposo ni mucho menos, pero fue raro verlo aquí. Por ello me acerqué, sin que ninguno se diera cuenta. Ambos se encontraban concentrados en su comida, sin prestarle atención al otro o sin tener una charla… íntima, aunque parecían ajenos a los demás. Me enteré sobre el departamento de Anya y sobre el que mi hija ahora tendría y me despedí. Un invitado no muy grato estaba a punto de llegar y no quería que Anthony supiera con quién me iba a encontrar, así que tuve que mentirle. —Lisa, es un placer volver a verte — su maldita sonrisa me asqueo. —Para mí no es ningún placer — espeté, mientras él tomaba asiento delante de mí y yo escaneaba todo el sitio para mirar si Anthony no estaba cerca.

