Introducción
—Uf, duele. ¿Puedes sacarlo, por favor?
—Hmph, solo eres un juguete. ¿Cómo puedes exigirme algo?
—¡Aaaaaah!
Cuando él la penetró por primera vez, sintió como si su cuerpo se hiciera pedazos. La pureza que había preservado durante veinte años se destruyó junto con su cuerpo.
Mackie es un joven que encarna espléndidamente a la palabra "perfecto", tanto en estatus como en su apariencia. Lo que desea, debe de obtenerlo, ya sea por los medios correctos o incorrectos. En este momento, quiere que la joven que lo avergonzó la semana pasada en el bar esté debajo de él, y esa es Penélope, una joven con un pasado difícil que ha vivido con sus padres adoptivos en el campo desde la infancia.
Era una huérfana acogida por una pareja cuando fueron a trabajar a la ciudad y con sus modestos recursos, la criaron lo mejor que pudieron. Cuando cumplió diecinueve años, se mudó para asistir a una prestigiosa universidad con una beca. Ella soñaba con tener una buena vida y apoyar a su familia después de graduarse, aunque solo era una hija adoptiva.
—Papá, Mamá, ahora tengo que ir a estudiar a Nueva York. No se preocupen por la matrícula. Trabajaré para mantenerme durante la escuela. Después de graduarme, prometo volver y cuidar mejor de ustedes.
—Estamos muy orgullosos de que seas una buena hija, pero no necesitas cuidarnos. Solo necesitas crecer, convertirte en adulta y cuidarte a ti misma es suficiente para hacernos felices.
Patricia le tiene mucho cariño a su hija adoptiva, Penélope. La acogió cuando era joven. Un día, mientras buscaba trabajo en Nueva Jersey, encontró a la niña abandonada en un cubo de basura. Su esposo y ella decidieron adoptarla porque ambos no podían tener hijos.
—Cuídate mucho por allá, querida. No te preocupes por nosotros. Estaremos esperando ver tu éxito desde aquí— le dijo Samuel, su padre adoptivo, mientras le acariciaba suavemente el cabello.
—Cuídense mucho, Papá y Mamá. Regresaré a visitarlos en las vacaciones.
—Te queremos.
—También los quiero mucho, Papá y Mamá.