Capítulo XXXII: Ahora y para siempre. Salí corriendo de la habitación con Kol pisándome los talones, fuimos a la habitación de mis padres y entonces les mostramos la noticia. Todos estábamos impactados y finalmente complacidos. Era bueno saber que quien había hecho tanto daño, al fin recibiría el peso de la justicia, aunque cadena perpetua parecía poco para todo el dolor que había ocasionado. Al parecer y lo más sorprendente de todo, fue que uno de los hombres y trabajadores de Malcoy, declaró todo personalmente al juez más importante de Exeter. Si bien ese hombre había creído tener a la policía a sus pies, fue uno de sus hombres quien lo llevó a la justicia y no solo por el asesinato, sino también por fraude, por robo y extors
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