Capítulo XXXI: Presente. Me había encontrado realmente temerosa acerca de estar sola, no quería estarlo porque me daba miedo pensar que eso era lo que me permitía ver a Arick. Mis amigas comprendieron la situación al igual que sus padres, y entonces se quedaron viviendo en mi casa durante tres días. Había sido una pijamada realmente larga pero mis padres no se opusieron tampoco, estaban abiertos a cualquier idea que me hiciese sentir mejor y me apoyaban. Claro que no sabía hasta cuando les duraría esa paciencia que me tenían por lo que no podía seguir forzando la situación. Las chicas eran las mejores amigas que yo podría haber pedido, me apoyaban, me hacían reír e incluso me había hecho olvidar todo el asunto depresivo. —¡Vamo

