Un momento frágil de mi conciencia que me hacía interpretar incorrectamente la realidad y alterarla sin darme cuenta de ello, pero todo eran explicaciones coherentes para no aceptar aquello que vi, que fue tan nítido como indiscutible. Aquella mujer que por escasos segundos se había aparecido delante de mí era sin duda alguna la que todavía permanecía fallecida en el suelo, siendo auxiliada por los equipos de rescate, que habían tardado en llegar escasos veinte minutos después de que les avisasen de aquel accidente, mientras permanecía sentado dentro de la ambulancia recuperándome, y después de que me hubiesen examinado y comprobado que estaba bien, únicamente algo aturdido por la situación, vi a aquella mujer que extrañamente se acercó a mí y no a ninguno otro de los que fueron a ver si

