Durante los primeros años de preparatoria, mi sueño fue ir a Juegos Olímpicos, no era una meta real, pues de alguna forma siento que la mayoría de los atletas piensa en ir a ese evento, pero una parte de ellos sabe si es posible o no. Lo veía como una meta a largo plazo, tal vez se diera una vez que estuviera en universidad, pero definitivamente no para este ciclo. Y después ocurrió lo de la leucemia, no hubo mejor manera para darme a entender que jamás podría cumplir ese sueño. Así que al ver que alguien a quien conocí, de quien me enamoré y a quien me causa un revoltijo de sentimientos en este momento, estar cerca de cumplir el mismo sueño, pero esta vez de él, siento que merece que me alegre por él. Y lo hago, no hay envidia, no hay recelo, ni siquiera puedo estar molesta por el hecho

