Christian y yo intercambiamos miradas, él es cero discreto y casi me persigna enfrente de mi compañera. Le sonrío a Joelle y le digo que puede hablar conmigo cuando lo deseé, pero que estoy comiendo y no interrumpiré mi comida solo porque ella quiere ir a otro lado. Además le explico que mi hermano es de mi total confianza y que cualquier cosa que quiera decirme, la puede decir frente a él. La capitana del equipo de matemáticas arruga la nariz y hace una mueca con los labios que me parece denota asco. No se imaginan la satisfacción que me da verla titubear, ya no se ve tan segura ni cómoda. A mí me la pela, no tengo nada que decir, soy una víctima también, aparte, ella ni corre riesgos, o sea, su nombre no lo dije. Para darle más peso al hecho de que no pienso hablar con ella, pruebo un

