“Emma abrió mucho los ojos con incredulidad. ¡Por dios! Que mal educado. ¿Me descubrió? ¿Qué hice? ¡No, no! ¡No se puede ir, ¡Es la única manera de vengarme de Jasper y Cordelia! ¡Si yo no soy feliz tu tampoco hermanita! ¡Qué hago, que hago, que hago! ¡Solo me queda hacer una cosa!” Emma vio a todos lados y notó que solo había cuatro personas, ellos dos y los sirvientes, se levantó el vestido y corrió como loca detrás del sultán y le gritó. — ¡No mi amor no me abandones, soy yo la de las cartas, ¡Te juro que te amo! Zayed que ya iba con Malik detrás se detuvieron. Emma al llegar a su lado sin mediar palabra lo sujetó de su túnica y como pudo haló a ese hombre grande hacia ella lo sujetó del cuello y lo beso apasionadamente. Zayed al principio se quedó paralizado, pero después un fuego

