Zayed le preguntó a Malik. — ¿Estás seguro? ¿Buscaste bien? —Totalmente seguro mi señor, ya le di como tres vueltas al castillo, incluso entre, a excepción de un grupo de personas que estaban paseando, no vi ninguna chica con el color de cabello de la señorita Emma. Zayed y Malik se encontraban en el sitio cerca del faro romano donde el supuso, su musa divisó El fortuna por primera vez, al llegar al lugar encontraron tirados en la grama objetos femeninos que de seguro le pertenecían, un pequeño sombrero blanco con plumas blancas, unas cuantas pinzas de color n***o, un par de botines blancos con suela negra y pequeño bolso de mano, blanco con unas cuantas monedas. — ¿Por qué dejarías sus pertenencias abandonadas? —Preguntó Zayed frunciendo el ceño. — ¿Y si no le pertenecen a ella, sino

