Lucy se encontraba pensativa mirando por la ventana de su cuarto ubicado, en el área donde dormía la servidumbre, cuando escuchó que tocaban a la puerta y dijo en voz alta. — ¡Pasen! Se abrió la puerta y entró Hester que se quedó mirándola con el ceño fruncido, y le preguntó. — ¿Te sientes mal? Tu tía Rose me dijo que le pediste permiso para incorporarte al trabajo mañana. Cuando veníamos en el tren, la señorita Cordelia y tú estaban demasiado calladas, cosa anormal en ustedes dos, ¿Pasó algo mientras me tomaba mis horas libres? —No, no me siento bien y sí, ¡Pasaron muchas cosas!—Se acercó a Hester la tomó de la mano y la arrastró para sentarse en la cama — ¡Tengo que contarte algo horrible! —Hester hizo un gesto de alarma cuando Lucy comenzó a llorar. — ¿Me vas a contar o vas a llora

