Capítulo 2

1406 Palabras
En su habitación, Emma caminaba nerviosa de un lado a otro, habían pasado dos días desde su conversación con sus padres, y no había podido “forzar” un encuentro con Jasper Hudson, solo pudo obtener información a través de una de sus doncellas, Jasper había hecho un viaje inesperado a Italia, pero estaría de regreso el fin de semana. ¿Daría resultados su plan? ¿Por qué se desgastaba tanto? La verdad era que estaba obsesionada con ese hombre, desde ese incidente hace dos años, cuando creía que había olvidado todo el asunto, se lo topaba en algún evento social con esa sonrisa irónica que tanto le molestaba ¿o le gustaba? Volvió caminar nerviosa dando vueltas, se dirigió hacia el espejo de su tocador y se apuntó con el dedo. —¡Vamos Emma! Lo que tanto te molesta, es que no caiga a tus pies como los demás hombres, que te ignore! — Se alejó del espejo y empezó caminar nerviosamente de nuevo—¡Y después de lo que hizo, descarado! ¡Lo odio, lo odio! — se detuvo de repente al escuchar que llamaban a la puerta. Respiro profundo y se sentó frente su tocador a cepillar su hermoso cabello. —¡Adelante!—dijo elevando un poco la voz. La puerta se abrió y entro su haya Marta, Emma sonrió y corrió a sus brazos. —¡Thina!— la abrazo muy fuerte. —¡Oh querida, Emmy!, que hice para ser merecedora de este abrazo — le dijo sonriendo, acariciándole el cabello. Martha era la única a quien su madre Eloise le permitía que tuviera una relación tan cercana con sus hijas —Solo quiero que me abraces como cuando era niña… —A ver mi niña, quisiera poder darte todos los abrazos que quieras, pero tenemos invitados a cenar esta noche… Ya ves cómo se pone la señora, nos tiene a todos corriendo. —¿Invitados? —se alejó de Martha. —Si mi niña, la señora me envió avisarte, que te pongas hermosa para esta noche… — ¿Quiénes fueron invitados?—la inquirió Emma. —Amigos de tu señor padre, el señor y la señora Bristol, el señor y la señora Wembley y su hija Ashley… — ¡Ashley Wembley! ¡Esa presumida! no hace más que hablar de su compromiso con el muy poderoso señor Owens, dueño de muchas propiedades, de lo muy inteligentes que fueron sus padres al obtener ese compromiso tan aventajado —y con una sonrisa sarcástica agrego—¡por supuesto que fueron sus padres, es tan poco agraciada!. Con tono regañón, pero a la vez suave la reprendió. — Emmy, que te he dicho sobre ser amable y generosa con los demás. —Pero Thina, solo estoy llamando tu atención hacia algo que es muy obvio—dirigiéndose a su armario abrió las puertas de par en par, tomo el vestido que luciría esa noche. Marta se quedó mirándola con expresión de preocupación, suspirando y con tono de duda dijo: —Querida Emmy… Cordelia…. Emma que se estaba admirando en el espejo, el bonito vestido de color lila sobre su figura, se volvió protestando. —¡Oh, no, no, no Thina! No le voy a prestar ninguno de mis vestidos a Cordelia, sabes el desastre que hizo la última vez y era uno de mis favoritos. —Pero Emmy…solo fue una pequeña rotura, una quemadita y un poco de tierra, te lo iba a reparar, pero decidiste botarlo—dijo su haya con tono de disculpa. —¿Te parece poco?, y fue un gran agujero con mucha tierra es como si hubiera estado en la guerra en vez de una cena formal ¿Una quemadita? ¿Porque estaba en la cocina cerca de la estufa? ¡En vez de estar compartiendo con los invitados!, pudo haber resultado herida o incendiado la casa ¡Gracias a dios! las doncellas contuvieron el fuego, estoy consciente que es la consentida de todos, incluso de la servidumbre, pero mientras sigan excusando su comportamiento nunca va a cambiar. —Cordy, es solo un poco diferente— agrego Martha con gesto protector. —¡Un poco diferente! —Protestó Emma con tono agudo— se la pasa trepada en los árboles del patio, colocándoles nombres a las hormigas ¡Por dios! Con cara divertida, Martha riéndose le dijo: —Si, a una hormiga le puso mi nombre porque es tan robusta como yo… —Pero al ver el rostro serio de Emma paro de reír y alegó con tono de súplica— ¡Vamos Emmy, es solo una niña! — ¡No Thina, yo antes de tener su edad tenía un guardarropa completo para mi presentación en sociedad, sabia montar, tocar piano, mi pobre madre ya no sabe qué hacer, dentro de un año será su presentación en sociedad y aún le falta mucho por aprender, si sigue así, que hombre se va a querer casar con ella, tiene menos oportunidad que Aslhey Wembley, que solamente es fea, pero tiene modales exquisitos. —No seas mala Emmy. —No soy mala, he intentado ayudarla, pero nada más se burla de mí — Al ver el rostro serio de su haya dijo— Sabes que mi madre le manda ajustar contigo sus propios vestidos que va desechando, porque piensa que sería dinero perdido comprarle un guardarropa, ¡Y a Cordelia no le importa! Su haya seguía observándola con el rostro serio. Emma volteó los ojos hacia arriba y se dio por vencida. —Está bien, toma uno de mi vestido y llévaselo a Cordelia. Martha con una gran sonrisa de triunfo se dirigió al guardarropa. —¡Gracias mi niña!—con mirada escrutadora, escogió un hermoso vestido blanco, el color preferido de Cordelia.—Y justo antes de salir de la habitación, mirando Emma le dice—El señor Asford también vendrá esta noche y otra pareja con su hijo los Hid… Had o algo así… No recuerdo su apellido… Bueno también fueron invitados, recuerda tomar tu siesta—La miró con mirada maternal y salió. Emma se quedó pensativa mirando la puerta por donde salió Martha. ¿EL señor Asford?, Su padre prometió que le daría más tiempo, ¿Con que intenciones lo habrá invitado?, espero que mi padre no intente forzar la situación, porque después de todo es solo su amigo y así lo trataré, no podría soportar casarme con ese viejo horrible solo por dinero, aunque mi madre me hubiera explicado una y otra vez las ventajas de un matrimonio arreglado, aunque siempre estuve de acuerdo con ella, todo cambio el día que conocí a Jasper Hudson. Ese día, su padre la había llevado al baile de los cazadores poco después de haber sido presentada en sociedad, luciendo un vestido blanco comprado en Londres y unas rosas del mismo color sujetas al cabello por insistencia de Cordelia, deseaba que su hermana luciera rosas cultivadas por ella, esa noche fue la más bella del baile. De forma inesperada se separó del lado de su padre, en busca de aire fresco, minutos después diviso a un joven de aspecto deportivo observando el cielo estrellado, la luna parecía un disco de plata iluminándolo todo, pero ella no estaba observando la luna en ese momento. No podía apartar la mirada de ese rostro, era muy guapo, pero ella ya tenía admiradores apuestos. ¿Que lo hacía diferente?, quizás emanaba cierto desenfado y seguridad en su postura. De repente como si hubiera sentido su mirada la vio fijamente, con el rostro encendido bajo coquetamente la mirada segura de que se aproximaría. Simulo estar viendo el paisaje, pero al percatarse de que no se acercó, volvió a buscarlo con la mirada, pero ya no estaba ahí, le pareció inaudito, solo bastaba un pequeño gesto de coqueteo y todos los hombres se acercaban, ninguno se resistía, busco al su alrededor y no lo encontró. Regreso a la fiesta, paseo ansiosa la mirada por todo el salón, pero nada ¡no podía haberse esfumado! — ¿Me estabas buscando? —escuchó la voz de su padre detrás de ella. Giró rápidamente. — ¡Por supuesto que no!— dijo bruscamente, arrepintiéndose de inmediato— ¡Oh, disculpa padre! Con el ceño fruncido de preocupación la tomo del brazo. —¿Te sientes mal querida, quieres que nos retiremos?— le dijo con ternura. Solamente asintió con la cabeza sin estar muy segura, y se dejó llevar.
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