Capítulo 3

2446 Palabras
Emma, se encontraba en una esquina del salón en tal estado de confusión, que todo admirador que se le acercaba apenas lo saludaba distraída, había convencido a su padre de que se encontraba mejor para compartir con sus allegados, en el fondo deseaba ver llegar al apuesto desconocido. "¿Cuál será su nombre y apellido? Si había sido invitado a este baile de seguro pertenecía a alguna prestigiosa familia?" De repente Lucius Fenton se colocó muy cerca, observándola con admiración y alegría, tomo su mano llevándosela a sus labios. —¡Buenas noches, luce usted increíblemente hermosa, señorita Campbell!—Sonrió soltando su mano. --- Muchas gracias Lucius, ¿Cómo se encuentran usted? — le respondió con una coqueta sonrisa. Lucius era un joven de veintitrés años y unos de sus más entusiastas admiradores, era muy elegante, de modales aristocráticos, Emma disfrutaba de su compañía, porque sabía que estaba perdidamente enamorado de ella, lo cual la hacía sentirse muy halagada. —Afortunado y feliz ahora que me encuentro con usted… —¡Basta Lucius me hace sentir avergonzada! —¿Por qué siente vergüenza?, solo digo la verdad, soy muy afortunado porque soy el único de sus admiradores a quien le ha prestado atención, aunque también siento celos de la persona a quien busca insistentemente con la mirada. “Que perspicaz” — Pensó Emma— “¿He sido tan evidente? Debo controlarme”. —¡Qué tonto! Solo buscaba a su prima Constance Fenton, definitivamente he quedado prendada de su precioso vestido, Constance tiene que prestarme a su modista, como usted ve son tonterías de mujeres… Lucius le ofreció su brazo. —Permítame, será un placer escoltarla hasta mi prima. ¡Emma sonriendo se sujetó de su brazo, mientras al pasar saludaban a sus conocidos, Lucius la guio lentamente hacia un grupo de jóvenes donde se encontraba Constance, quien se encontraba alegremente, colgada del brazo…..!De su apuesto desconocido! Emma se detuvo de repente, su corazón acelerado le latía en los oídos. —¿Se siente bien, señorita Campbell? —dijo Lucius con expresión preocupada. Emma con una sonrisa de disculpa, respiro profundo tratando de recomponerse. —No se preocupe Lucius, me encuentro bien, por favor prosigamos. Lucius hizo una inclinación con la cabeza, pero no muy seguro continuo. —Damas y caballeros, buenas noches—Se anunció Lucius al llegar al grupo. Todos se volvieron hacia ellos, respondiendo su saludo. Constance fue la primera en saludar acercándose a Lucius, dándole un beso en la mejilla. —¡Querido primo! —Girando hacia Emma, se detuvo mirándola de arriba abajo con una mirada despectiva, sin embargo la abrazo—Querida, ¡Que linda estas! Incomoda con su abrazo, Emma lo se aceptó alejándose rápidamente. — ¡Gracias Constance!, te ves impecable en ese hermoso vestido—respondió Emma con una alegre sonrisa, alegría que no le llego a los ojos — Precisamente le comentaba Lucius lo impresionada que estoy con tu vestido, Tienes que decirme quien es tu modista—Tremendamente cociente que el hombre que la afectaba, estaba cerca sin mirarlo, se dirigió a los demás —Buenas noches, encantada de conocerlos… Constance se apresuró a decir— ¡Ay! Que descuido el mío— señalando a dos mujeres, una más alta que la otra, pero con cierto parecido físico—Estas encantadoras jóvenes, son las hermanas Barrett, Priscilla y Abigail, esta linda pareja es Clement River con su prometida Bernadette Preston —eran una pareja peculiar el hombre alto, delgado, ella pequeña y obesa— finalmente mi buenmozo galante amigo, Jasper Hudson — con una mirada de adoración se acercó a él, luego con voz gélida agrego—Esta joven que acompaña a mi primo Lucius, es la señorita Emma Campbell. La mayoría inclino la cabeza, Jasper la miro largamente sin apartar los ojos y le sonrió, el corazón le salto “ ¡Dios mío, que guapo es! ¡Me va a dar un ataque al corazón! Sorprendiéndola se acercó para besar su mano y pudo oler su perfume de almizcle combinado con su aroma masculino que invadió sus sentidos—Es un placer conocerla, señorita Campbell. Emma que apenas pudo sonreír se quedó muda. “¡Por dios que maravilloso olor! ¡SOY UNA DAMA, SOY UNA DAMA, SOY UNA DAMA! ¡Donde está mi padre cuando lo necesito! Él siempre me ahuyenta los hombres peligrosos”. Pero quien la salvo del incómodo momento fue Lucius. Retirando la mano de Emma que aún sostenía Jasper, le aclaro: —Lo siento Sr. Hudson, la señorita Campbell me prometió un baile, ¿no es así? Emma quien todavía no encontraba su voz, asintió con los nervios de punta , Lucius la escolto hacia la pista baile, se dejó llevar al compás de la música desde donde pudo observar la mirada penetrante de Jasper y la de odio de Constance. *** En una pequeña sala de estar con salida a un balcón de forma circular, alejada del salón de baile se encontraba Emma , de alguna manera logro evadir a Lucius y fue a esconderse sintiéndose frustrada. “¡Mi madre se avergonzaría de mí! Todo este tiempo invertido para ser una excelente Dama de sociedad y bastó solo unos segundos para desmoronarme, necesito retirarme lo más pronto posible con mi padre” Cuando se dirigía a la puerta escucho pasos afuera y la inconfundible voz de Constance que discutía molesta: —¿Cómo puedes ser tan insensible? —En realidad es como soy, no me arrepiento de ello—dijo una voz masculina, que Emma estaba segura era la de Jasper, se acercó más y recostó el oído a la puerta para oír mejor. —¡Pues debería avergonzarte! ¡Nunca piensas en nada ni en nadie, que no seas tú mismo! —rugió Constance. Con tono de aburrimiento replico Jasper. —Hace mucho tiempo aprendí que mi vida se torna difícil cuando pienso en otros, en cambio, en cuando solo me ocupo de mi todo me sale perfecto. —Supuse que me amabas, Jasper—dijo Constance con voz quejumbrosa— Jasper no contestó y ella continuó diciendo. —Ya sé que nunca me lo dices con palabras, pero no puedes negar que hemos pasado juntos momentos maravillosos. —Pero eso no te da derecho a reclamarme nada, eres una mujer recién casada. —¿Crees que puedo ser indiferente cuando casi te arrojaste a los pies de Emma, ya es suficiente con mi primo Lucius que no pierde la oportunidad de hablar de ella. —Volvió a enojarse Constance. —El tema empieza aburrirme, soy libre, por lo tanto, no le debo ninguna explicación, Señora Fenton Harlow, siga su camino que yo continuare con el mío. Con voz desesperada Constance gimió: —¡Oh no querido, por favor!... —Soy inmune a las lágrimas—afirmo Jasper irónicamente—es más me irritan sobremanera. Hubo un silencio, luego Constance se retractó con voz melosa. —Querido discúlpame, tienes razón como siempre, estoy fuera de lugar, nosotras las mujeres somos tan sensibles, espero que por esta tontería no dejemos de ser los buenos amigos íntimos que hasta ahora hemos sido. “Zorra astuta, pensó Emma” Hubo otra larga pausa y Jasper con voz más calmada dijo. —Por supuesto, sino vuelves a repetir otra escena como esta te prometo el brazalete que tanto te gustó. —Gracias querido, estaré esperando tu obsequio ansiosa… Luego silencio, una pausa demasiada larga. “¿Se estarán besando?” De solo pensarlo se le formaba un nudo en la garganta de rabia, aplastó más el oído a la puerta “¿Por qué no se oye nada? ¿Se habrán alejado? De repente escucho decir a jasper. —Debes irte Contance… —¿Te quedaras conmigo esta noche? Mi esposo está de viaje en parís. —Me quedare un rato más, pasare a verte antes de regresar a casa. —Sabes con que ansias te estaré esperando—dijo Constance con voz provocativa. Se oyeron pasos que se alejaban, pero Emma que aún estaba apoyada en la puerta, vio con horror como el picaporte giraba lentamente, su corazón brinco, sujetándose el enorme vestido salió huyendo como pudo despavorida hacia una esquina del balcón, apoyándose en la pared con la mano en el corazón que le latía aceleradamente, rezo en silencio por quien fuera que hubiera entrado no la hubiera visto correr, aunque lo dudaba. “¿Habrá entrado alguien o se arrepintió de entrar? espero un rato y nada, respiro aliviada, hasta que Jasper Hudson dijo en voz alta: —¿No es de mala educación escuchar tras las puertas, señorita Campbell? Terriblemente avergonzada Emma con la mano sobre su boca para no dejar escapar ningún ruido, se preguntaba si el balcón estaba demasiado alto para saltar. Jasper continúo hablando en voz alta… —¿No responde? ¡Vaya es la primera vez que me pasa que una dama no quiera dirigirme la palabra!, si está pensando saltar por el balcón, no creo que ese hermoso vestido amortigüe el golpe, sería una lástima que dañara usted a tan exquisita figura y tan precioso rostro. Emma sonrió y eso le dio valor. “¿Porque debo sentir vergüenza?, soy una dama, él es que tiene un amorío con una mujer casada”. Se aliso el vestido y salió de su escondite con la barbilla en alto. —Señor Hudson —dijo con dignidad dirigiéndose a la puerta, pero Jasper se atravesó en su camino y Emma dio un paso atrás —¿Tiene usted mucha prisa? —pregunto Jasper —¡Por supuesto!, mi padre me debe estar buscando. —dijo nerviosa —No lo creo, de camino acá lo vi platicando muy a gusto con el Señor y la señora Preston. Frunciendo el ceño Emma pregunto. —¿Conoce usted a mi padre? —¿Quién no conoce a la prestigiosa familia Campbell?, por favor quédese, déjeme disfrutar el placer de su compañía. Emma tenia sentimientos encontrados, quería salir huyendo a toda prisa y la vez quería quedarse conocerlo mejor, pero la prudencia gano. —Lo siento, pero una señorita no debe estar a solas con un caballero…. —¿Me tiene miedo? —Sonrió con ironía— Esta usted a salvo. —Por lo que apenas conozco de usted, ninguna mujer está segura en su presencia— dijo con molestia pensando en Constance. Jasper que hasta ese momento estaba sonriendo, se puso muy serio, luego se apartó de su lado y con gran desfachatez como si estuviera en la sala de estar de su propio hogar, se arrellano en un diván con las manos detrás de la cabeza con las piernas cruzadas sobre una pequeña mesa de noche, le espeto con sorna. —¿Está usted juzgándome? ¿La pequeña entrometida que escucha conversaciones que no le incumbe detrás la puerta? Emma se puso roja de vergüenza y rabia a la vez, al ver que su príncipe azul con modales de caballero, se transformaba en un patán que la insultaba. —¿Cómo se atreve a hablarme de esa manera? ¡Yo soy una dama…que tonta de mi parte el pensar que era usted un caballero!, para su información, iba saliendo de esta habitación, cuando escuché pasos y al darme cuenta de lo intima de la conversación, decidí que era imprudente mostrar mi presencia. —Por supuesto, por eso se quedó escuchando—dijo con ironía sonriendo de lado. Fuera de sí, Emma pateo el piso. — ¿Me está culpando? ¡A quien se le ocurre con total descaro… tener conversaciones fuera de lugar con su amante… en un evento social donde todo los conocen! El inclinó la cabeza de lado mirándola como si fuera un bicho raro, luego se levantó arreglándose la chaqueta sin mirarla dijo con voz displicente. — Creo que tiene toda la razón, debo ser más cuidadoso, sobre todo en no dejarme llevar por la belleza de niñas inmaduras, que solo me pueden aburrir, pudiendo tener la compañía de mujeres como Constance… Al decir esto se volvió para salir y abrió la puerta. Emma sintió un dolor en el corazón, sin querer lo llamo con urgencia —¡JASPER POR FAVOR NO TE VAYAS…! Él se detuvo, pero no se dio la vuelta. Con desesperación Emma pensó “¡Por dios, he perdido totalmente la cabeza! ¡Es alguien a quien acabo de conocer! ¿Se puede sentir tanto por alguien? ¿Cómo si lo conociera de toda la vida?” Ella le dio la espalda con los ojos llenos de lágrimas, brinco cuando oyó el golpe de la puerta al cerrarse. “Se ha ido”, se llevó las manos al rostro y lloro en silencio. — ¿Está llorando? —Dijo Jasper tan cerca de ella que sintió su aliento en la nuca. Sobresaltada se alejó rápidamente al balcón, hasta que sintió que la sujetaba de la cintura. — ¿No pensara usted saltar? —No lo veía, pero estaba segura que sonreía. “¡Que hombre! ¿Cómo puede cambiar de humor tan rápidamente? Sorpresivamente la giro por la cintura lentamente, quedo tan cerca que tuvo que elevar el rostro para mirarlo, el metió una mano en su bolsillo, sacó un pañuelo con las iniciales en letras cursivas doradas J.H, y le seco el rostro con delicadeza cuando termino, Jasper la recorrió con la mirada su cabello, sus ojos, su nariz hasta que se detuvo en su boca. —¡Dios eres tan hermosa que pareces un ángel! Su voz era tan sincera, que sintió vacíos los halagos que siempre había recibido. Mirándola intensamente la hizo estremecer que ella no pudo evitar quedar atrapada en el momento, observándolo era alto, apuesto, delgado, musculoso, de cabello rubio oscuro y ojos azules. Se quedaron mirándose fijamente a los ojos, no supo cuánto tiempo, pero como si fuera lo más natural del mundo se acercó más a ella, la rodeo por la cintura la atrajo hacia sí e inclinó la cabeza, ella no debatió ni intentó impedirlo tuvo la impresión de que él se sentía como ella, que todo eso era irreal. De pronto con gran ternura él beso sus labios, por instinto Emma rodeo su cuello con sus brazos, Jasper se volvió más posesivo, lo sintió estremecerse, se besaron una y otra vez. Luego sin pronunciar una sola palabra, la soltó y se volvió dirigiéndose a la puerta sin mirar atrás, Emma tuvo que acudir a todas sus fuerzas para no caerse, y al abrir los ojos solo pudo ver a Jasper de espaldas alejarse de su vida para siempre.
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