Emma aún se encontraba en su habitación frente a una ventana, sintiendo el frio de la noche, como siempre su madre le había indicado que se retrasara un poco, para hacer su gran entrada triunfal, un truco que utilizaban las madres con sus hijas casaderas para llamar la atención de los caballeros, quiso protestar para indicarle a su madre que solo era una cena formal donde solo acudiría un solo caballero soltero, el señor Asford, pero acepto porque era ganar más tiempo a solas, además sospechaba que su madre le encantaba presumir antes sus amigos de la belleza de su hija. Suspiro con desgano, no quería asistir a esa cena, tendría que acudir a toda su educación para fingir esa noche, pero mañana con más calma fraguaría su plan. Pensó con desesperación. “¡Por dios, si no funcionaba, despué

