—Buenos días, cariño —me acerqué a Peter, que estaba medio despertándose—. ¿Cómo dormiste? —Tengo sueño, quiero dormir más —hizo un puchero. —Tienes que ir a clases, cariño, levántate. —Al menos por hoy quiero faltar —me dijo—. Me siento agotado. Mi pequeño bebé... se veía tan cómodo en su camita. —Peter... hemos hablado de esto. Tienes que ser responsable para que de grande seas un hombre exitoso como tu padre. —Pero papá a veces no va al trabajo. —Bueno, tu papá trabajó mucho para ser el jefe de todos y por eso se da el lujo de no ir cuando no quiere. Pero para llegar a ser jefe, tienes que ser responsable con la escuela. —Tu mamá tiene razón, campeón, vamos arriba —Wilden empezó a hacerle cosquillas a Peter; él se rió y eso lo hizo despertarse del todo. —Está bien —bostezó—. Vo

