—Ya me voy, mamá —me dijo Peter con su uniforme de explorador. Llevaba un short, camisa de botones, su gorra, botas y su mochila con todo el equipo para pasarla en el bosque. Se miraba bien hermoso. Este niño está creciendo muy rápido. Pronto será un señorito. —Bien, llamaré a tu papá para que le diga a Jorge que te vaya a dejar—. Ya me cuesta demasiado levantarme y más con las 33 semanas que llevo con esta enorme panza. A veces me pregunto cómo le voy a hacer a la hora del parto. Peter me da la mano para ayudarme a levantarme. Camino un poco hacia la cocina, donde Wilden se está preparando un sándwich. —¡Campeón! Pero qué elegante te ves con ese uniforme —su padre lo alza entre sus brazos—. Supongo que ya te vas —Peter asiente—. Bien, vamos a llamar a Jorge para que te lleve. Peter es

