BLANCA KING Me revuelvo en el lugar en el que estoy sintiendo algo tibio en mi espalda. Mis brazos pesan al igual que mi cuerpo. Siento como si me hubiera atropellado un tren. Que locura. Mi garganta está un poco seca y me siento como un mendigo en el desierto. Intento levantar mi brazo pero algo me lo impide o mejor dicho alguien. Con toda la fuerza del mundo me volteo para ver a Hugo profundamente dormido. Los sucesos de anoche pasan como un rayo logrando que me de un escalofrío. Si Hugo no hubiera venido por mí no sé en donde me encontraría. Deslizo la mirada para observar su pecho desnudo. Trago grueso. Anoche gemí y grité como una loca. Jesus. Dije muchas palabras que ni en un millón de años habría mencionado. Continuo mi recorrido hasta detenerme donde las sábanas cubren su

