bc

MI MATRIMONIO ARREGLADO CON EL MILLONARIO

book_age18+
98
SEGUIR
1.0K
LEER
venganza
matrimonio bajo contrato
HE
los opuestos se atraen
heroína genial
heredero/heredera
drama
sweet
ciudad
Oficina/lugar de trabajo
de enemigos a amantes
secretos
like
intro-logo
Descripción

Un ultimátum impuesto por su abuela, llevará al multimillonario Dominic Archer a tomar la decisión de proponerle a Alexandra, una bailarina exótica un contrato de matrimonio, al cual ella accede a cambio de qué él le ayude a rescatar a su hermana de las garras de su madre y un excéntrico millonario que tiene Terribles intenciones, no obstante, su matrimonio de conveniencia no resultará nada fácil, puesto que sus enemigos tratarán de separarlos, ¿podrá el amor y la atracción que ha surgido entre ellos vencer los obstáculos que se presenten en su camino?, ¿Perderá Dominic su legado familiar por el que tanto ha luchado?, Descúbrelo en esta historia llena de conflictos inesperados y matices que te llevarán al filo de las emociones

chap-preview
Vista previa gratis
Episodio sin título
. Punto de vista de Alexandra. Subimos a un impresionante auto que Dominic Archer había dispuesto para nuestro traslado, tres compañeras y yo seríamos las encargadas de darles diversión esa noche. Me puse muy contenta cuando Chris, el dueño del night club donde trabajaba, me notificó que, junto con un grupo de compañeras, seríamos las bailarinas elegidas para amenizar la fiesta privada de uno de los hombres más poderosos y temidos del país, aquello me aterraba un poco, pero cuando pensaba en la gran suma de dinero que obtendría por bailar solo esa noche, la tensión se disipó. No es que yo fuese una interesada, simplemente necesitaba ganar más dinero para poder pagar la colegiatura y los libros de mi pequeña hermana Rossi, la cual estaba bajo mi cuidado desde hacía cinco años, cuando mi madre nos abandonó por irse con un hombre rico. Desde entonces me prometí a mí misma que nunca más volveríamos a pasar privaciones, pues los primeros meses fueron muy difíciles tratando de encontrar trabajo, pero nadie quería contratar a una chica sin experiencia y que además debía cuidar a una niña pequeña, así que decidí tomar la determinación más difícil de mi vida, trabajar como bailarina exótica en un club para hombres. —Ya hemos llegado, chicas solo hagan lo propio y los tendrán comiendo deshumano, sobre todo tú, Alexandra, tengo toda mi confianza puesta en ti— nos dijo Chris con una sonrisa socarrona en el rostro. Bajamos del vehículo y nos llevaron a una habitación privada donde nos vestimos con atuendos diminutos que no dejaban nada a la imaginación, tacones altos, labios rojos y todo lo necesario para una noche de impacto. —¿Ya sabes lo que harás con el dinero que ganaremos esta noche?— Preguntó Diana, una de mis amigas en el club. —Este dinero será para la colegiatura y los libros de Rossi— contesté con una sonrisa. —No sé cómo le puedes dedicar los mejores años de tu vida a una niña que no es tu responsabilidad, deberías mandarla a un internado y empezar a disfrutar lo que realmente te corresponde— sugirió. —No digas eso, Rossi es mi vida entera, y si trabajo en este lugar es para poder sacarla adelante— le respondí. No había ninguna mala intención en las palabras de Diana, simplemente era una chica despreocupada sin ningún apego por nada ni por nadie, me quería mucho y solo quería verme feliz, pero yo era feliz viendo crecer a mi pequeña, que ahora ya tenía 9 años, le había prometido que si todo salía bien con este trabajo, le regalaría un teléfono nuevo, ya que todas sus amigas del colegio contaban con equipos inteligentes y de alta tecnología y yo aún no había podido comprarle uno. El lugar donde daríamos el show era impresionante, una mansión a todo lujo de aspecto imponente, altos muros, preciosos jardines y una decoración fastuosa, digna de un magnate de la época moderna que al parecer no le gustaba verse expuesto a nada ni a nadie. Había un enorme cerco de seguridad cuidando cada rincón de aquella casa que más bien parecía un palacio. Los invitados lucían sus mejores galas, todo estaba en su máximo esplendor, y fue inevitable que los nervios se apoderaran de mí. Mi corazón latía desenfrenadamente, como si presagiara que aquella noche ocurriría algo que cambiaría mi vida para siempre. Di una última mirada al espejo y la imagen que me recibió del otro lado me agradó de sobremanera, sabía qué con mi belleza lograría cautivar a los presentes, y por si fuera poco estaba mi manera de bailar, la cual todos admiraban y disfrutaban en cada una de mis presentaciones. —Es tu turno, Alexandra, mira, aquel hombre de allá es Dominic Archer, que ese sea tu principal objetivo— me aconsejó el dueño del club. Respire profundo y tome la decisión de dejarme llevar, comencé a bailar con gran sensualidad, moviendo mis caderas al compás de la música y ofreciendo la más deslumbrante de las sonrisas. Los invitados aplaudían eufóricos al ver como me deslizaba por el tubo con gran habilidad. Poco a poco me fui quitando la ropa, dejando un preámbulo entre cada prenda para llenarlos de excitación, todos me miraban expectantes y podía notar la lujuria y el deseo en sus ojos. A fin de cuentas, ese era el propósito de una bailarina, y yo me había convertido en la mejor, y aunque no me gustaba sentirme expuesta, ese era mi trabajo y tenía que hacer lo que fuera para destacar en ese ambiente donde había tanta competencia y mujeres hermosas que matarían por hacerse notar. Era el momento de acatar las recomendaciones de Chris, el objetivo estaba a la vista, y al parecer disfrutaba encantado del espectáculo, mis ojos se clavaron en él, y a diferencia de lo que me imaginaba, me encontré con un hombre sumamente atractivo, capaz de dejar sin aliento a quien fuera que lo miraste. Su cuerpo era atlético y musculoso y tenía un rostro que parecía tallado en piedra por la perfección que emanaba. Bajé del escenario y empecé a caminar hasta donde estaba, le hice una señal y él asintió invitándome para que continuara, me puse de espaldas hacia él dejando mi trasero prominente en ropa interior frotándose contra su cuerpo espectacular. Puede sentir su respiración agitada, y sabía que mi cercanía le estaba afectando más de lo que se podía observar en su impenetrable rostro. Me senté en sus piernas, era una jugada algo arriesgada, pues no estaba en los planes, pero sentía un magnetismo especial que no podía explicar con palabras, así que solo me dejé llevar. Mis movimientos desataron una creciente excitación, pude notarlo tras el contacto con su virilidad que parecía ir en aumento con cada roce. Sabía que Dominic estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no tocarme, ardía en deseos tanto como yo, pero ese había sido el trato, las chicas solo bailábamos para ellos, y si acaso podíamos tener un mínimo contacto ofreciendo una actuación personalizada en su mesa, pero nada más, así que con mucho cuidado me levanté, no sin antes despedirme con una deslumbrante sonrisa y un guiño bastante atrevido, había aprendido a evocar cada gesto, cada intención para lograr despertar en los hombres los más desenfrenados deseos y que de esa forma pudieran pagar miles de dólares por disfrutar de nuestro espectáculo. – Estuviste fabulosa, Alexandra – exclamó Cris en cuanto regresé a la habitación – gracias – contesté tratando de recuperar la compostura que había perdido bailando para ese hombre que no podía sacar de mis pensamientos. —Dominic te miraba encantado, pero ya sabes, disimulaba para que sus invitados no se dieran cuenta— intervino Diana. Las palabras de mi amiga causaron una gran emoción, haciendo que cada una de mis terminaciones nerviosas se encendieron al recordar el contacto con su maravilloso cuerpo. Todos salieron y yo estaba terminando de vestirme cuando la puerta se abrió súbitamente. Me sobresalté y los nervios se incrementaron al ver la poderosa figura masculina que tenía enfrente. —¿Qué hace usted aquí?— Cuestioné asustada. Él me miró con una intensidad que me recorrió de la cabeza a los pies, había tanto deseo en sus ojos que fue inevitable no ponerme en alerta. —Te recuerdo que estás en mi casa, preciosa— pronunció con voz seductora. —Lo sé, pero estaba terminando de vestirme—. Sus ojos se posaron en mi cuerpo cubierto solo con unas bragas de encaje y un sujetador, estaba a punto de ponerme una camiseta cuando Dominic me la quitó de las manos. —No la necesitas, así estás perfecta— musitó muy cerca de mi oído haciendo que se erizara cada espacio de mi piel. Quise retroceder, pero mis pies parecían estar atados al suelo, no podía dejar de mirarlo, era como un imán que me atraía sin que pudiera evitarlo. Pero traté de hacer acopio de las pocas fuerzas que me quedaban y por fin pude hablar. —Solo vine a este lugar a bailar, no sé lo que usted se está imaginando, así que le pido por favor que me permita vestirme para poder salir de su casa— mencioné con mucha dificultad. —¿Segura que eso es lo que quieres?— Me increpó con una seguridad abrumadora. Mi corazón dio un vuelco cuando él me rodeó con sus fuertes brazos pegándome contra la pared, reduciendo al mínimo el contacto con su poderoso cuerpo que exudaba masculinidad por todos lados. Sentía como el color de su piel me quemaba, su respiración agitada al igual que la mía, su aliento cálido rosaba mi cuello, y sus poderosas manos sobre mí reclamándome como su propiedad. En ese momento no podía pensar, no tenía la capacidad de hacer ni decir nada, lo único que quería era reducir al mínimo el contacto para que él pudiera estar desnudo sobre mí. Y cuando todo aquello parecía hacerse realidad, unos nudillos golpeando la puerta se escucharon, devolviéndonos al presente. —Esto no ha terminado, Alexandra, volveremos a vernos— susurro tomando mi rostro entre sus manos y depositando sobre mis labios un apasionado beso que me hizo estremecer. Se apartó girando sobre sus talones para marcharse, pero cuando pensé que saldría, nuevamente se volvió para mirarme. —Termina de vestirse de una buena vez, no quiero que nadie más vea lo que es mío— ordenó lanzándome la ropa y pegándose a la puerta para que nadie pudiera ingresar. Rápidamente, me puse la ropa ante los ojos que me miraban con exaltación. Pasó su lengua por mis labios, y sentí como la humedad del ardiente deseo que ese hombre me despertaba se deslizaba entre mis muslos.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.9K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.0K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook