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931 Palabras
Sintió más nervios de lo normal Adrien estába en llamas, tratando de entretener sus pensamiento. Mientras qué Gala solamente sonreía y acomodaba su vestido a medida qué estába cerca de la habitación del departamento. Tenía puesto un vestido rojo no era pegado al cuerpo pero en ella se veía simplemente perfecto, él cabello suelto, sus labios pintados con  un color  vino. Por otro lado estába Adrien con  su pantalon de vestir y su camisa blanca un poco desabotonada, mientras con la otra mano sostenía su medio vaso de Whisky. Sonó la puerta, acomodo su camisa y sonrió. —Simplemente preciosa—comentó haciendola sonrojar Gala se acercó un poco más a Adrien, miro sus labios por un mínuto haciendo babear a Adrien. —Pasó solamente una semana sin poder tocarte, fue nuestro primer encuentro y juró qué deseo más juego con fuego papi, ¿podemos arder?. Sus ojos suplicando a Adrien estába volviéndolo más ansioso. —Siempre y cuándo nos apagamos al unísono.—respondio tocando su cabello. Gala se puso de espaldas, Adrien bajó con tranquilidad su cierre. Al verla quedó perplejo. —¿Te gusta?—pregunta sonriente. Adrien empezó a besar su cuello de manera suave. —Ropa interior con arnés, eres tan hermosa.—murmura tocando sus hombros. Gala alzó una ceja en modo de victoria sabía perfectamente lo qué él desea de una mujer. —¿Puedo sacarte la camisa?. Adrien asintió. —¡Maldicion!—suspiro, al sentir los labios de Gala. Beso sus labios con más deseó, envolvió su lengua cómo si fuera una maldita cama, sus labios se humedecen al igual qué Gala al sentir el dulce tacto de Adrien. —¡Mierda!—murmuro. Se sacó él cinturón y tomó las manos de Gala de manera delicada, ella gimio al ver lo qué Adrien quería hacer. —Te cumpliré tú sueño querida, apoya tú cuerpo en la mesa y pon las manos detrás de tú espalda. Gala camino de manera suave hacia allí, se apoyo dejandole la mejor visión de si misma. —¡Gracias papi!—añadió Adrien estaba totalmente deseoso, adora el cuerpo de su pequeña bebé de azúcar. —Llámame una y mil veces papi, ¡Halzo!—ordeno Ató sus manos con su cinturón mientras tomó un pequeño azotador de goma. -¡Ah, si... Castigame!—gritó Adrien le empezó a dar con él azotador en su trasero haciendo qué se enrojecieran. Gala adoraba la brusquedad de Adrien, así cómo el adoraba sus fantasías, sus deseos y no tenía pudor de él. —¿Te gusta qué papi te castigue?—pregunta lujurioso. Adrien tomó él cabello de Gala y se puso frente a ella. —¡Mierda, estás tan duro!—expresó haciéndolo sonreír. Gala seguía de espaldas en la mesa de madera, ella abrió su boca mientras qué Adrien seguía deseándo más de ella. —Muestrame nuevamente lo mucho qué adoras a papi. Gala sintió él dulce sabor de Adrien en su boca, ella sintió un poco de arcadas. —¡Más, mierda!—suplicó, él tomó nuevamente su cabello y lo introdujo un poco más en su boca. —¡Ah, si!—gimio Adrien se separó y puso música nuevamente. —¿Quien es?—preguntó tratando de sentarse. Adrien la miro. —Luego te digo, ahora sólo déjame hacerte mía. Gala sonreía, todo su labial se había corrido. Pero Adrien adoraba ver su labial corrido. —Créeme estoy tan caliente qué creó qué voy a arder—comentó sonriendo. Adrien fue a buscar un vibrador de su cajón. —No es un vibrador, es un estimulante cómo un masajeador, quiero castigarte un poco más y  con  esto lo lograré. Adrien miraba los ojos azules intensos de Gala, estaba tan perdido en esos ojos azules tan perdido qué no evitó tocar su rostro con suavidad. Gala beso su mano, Adrien lo prendió y sintió cómo vibraba. Gala dio un suspiro leve haciendo qué Adrien nuevamente sonría. —¡Carajo, esto es una tortura! —tocaba su boca con él hombro. Adrien empezó a meter uno de sus dedos, mientras con la otra mano la tortura. —¡Mierda, mírate!—balbuceo, Adrien seguía torturandola. Gala sentía cada vez más calor, sus manos temblaron. —¡Quiero qué tu me hagas correr, mierda!. Adrien lo dejó y tomó un condón, después la desató. —Lo haremos aquí, en está mesa... ¡Demonios!. Gala se subió encima de él y empezó a moverse. —¡Ah, mierda! ¡Te quiero más adentro de mi!—gritó Adrien la tomó de la cintura. —Enredate en mi, quiero sentirte más cerca mío, sacudete en mi cuerpo cómo si fuera un sauce en una tarde ventosa. Gala cada segundo quedaba más maravillada. —¡Ah, si papi!—gemian unísono, Gala besaba de manera suave su cuello. Adrien tomaba sus senos, los tocaba con tanta suavidad, mientras los chupaba. —Date vuelta, amor.—ordenó dejándola de espaldas. Adrien empezó a darle nalgadas, Gala adora sus manos enormes en ella. —¡Ah, mierda!—maldecía. Sentía más deseo hacía ella ahora lo quería todo. —¡Uhh... Mierda!—balbuceo Gala lo tiro con  brusquedad haciendo qué Adrien se golpee. Sintió sus piernas temblorosas, al igual qué Adrien y su pecho se le aceleró la respiración. —¡Ahhh, papi!—sintió su cuerpo arder. Adrien empezó a masturbarse, Gala lo miraba con  deseo tomó su m*****o y empezó a mansturbarlo. —¡Mierda, si, si, si!. Adrien  empezó a hacer lo mismo con ella. Gala sintió su interior todo húmedo. —¡Ah, lo haces tan bien!—dijeron unísono. Gala se levantó y tomó la camisa de Adrien. Tomó uno de sus cigarrillos de marihuana y sonríe. —¿Fumas marihuana señor Allard?—pregunta curiosa. Adrien tomó su boxer. —¡Aja, solamente después de una buena cogida! ¿Quieres?. Gala asintió. —¡Increible!. Empezó a toser, Adrien empezó a reírse a carcajadas. —¿Qué quieres de regalos?—pregunta prendiendo otro. Gala lo miro confundio. —Un auto me gustaría un jeep, siempre quize uno. Él tomó su teléfono y envió un  mensaje. —Mañana lo tendras, ¿algo más?.—pregunta alegre. Gala niega rápidamente. —Gracias papi. Él beso su frente con ternura. —Yo te quiero a ti Gala Morozov. 
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